El "tupper-crafting" está de moda

2013-06-19

 

En los años cincuenta del siglo pasado, el inventor Earl Silas Tupper y la vendedora Brownie Wise crearon una fórmula de venta directa de productos de plástico para la conservación de comida que revolucionó para siempre las estrategias de marketing directo: se trataba del sistema Tupperware basado en canalizar la publicidad y la venta mediante reuniones donde participaban una anfitriona, una vendedora y un grupo de amigas y vecinas. En un ambiente cómodo y distendido, las mujeres pensaban una tarde en buena compañía y podían adquirir los productos que les mostraba la vendedora.

Con el paso del tiempo, este modelo se popularizó de tal manera que empezaron a surgir movimientos similares con otros tipos de productos, como cosméticos, libros, electrodomésticos o incluso, recientemente, artículos eróticos (el famoso “tuppersex”). Una de estas tendencias es el “Tupper-crafting”, o reuniones de gente aficionada a las labores artesanales y creativas. El propósito de este tipo de encuentros suele ser presentar y vender productos artesanales hand made o artículos de mercería para labores creativas. Los expertos en marketing subrayan las ventajas de este método: comodidad para el cliente, abaratamiento de costes, atención personal y la seguridad de ofrecer un producto adecuado a las necesidades y gustos de un cliente muy definido.

En cualquier caso, el “Tuppercrafting” siempre es una buena excusa para compartir una charla, una merienda en un ambiente hogareño –bien en casa, bien en una tarde de picnic– y tener la oportunidad de acercarse un poco más al fascinante mundo de las labores creativas. No es casual que este movimiento tenga tanto éxito en una época en que vuelven a valorarse los productos y materiales artesanales, las tartas “de la abuela” y las relaciones sociales, todo eso en un ambiente informal y acogedor lejos de las prisas, el ruido y las relaciones un tanto impersonales que nos impone el ajetreado día a día.

Fuente: Fornituras.info